1.1. Circulación y sistema linfático
Como se sabe, la sangre rica en oxígeno es bombeada por el corazón
a través del sistema arterial hacia la periferia. Allí se dividen las
arterias en arteriolas y después en precapilares y finalmente, en los
vasos más pequeños de nuestro cuerpo, en los capilares. Su luz es de
7-20 µm. En los capilares tiene lugar también el intercambio de
sustancias nutritivas, productos catabólicos, oxígeno y dióxido de
carbono. El transporte de evacuación tiene lugar por el sistema venoso.
Las venas están dotadas de unas válvulas cuyo objetivo consiste en
regular el retorno sanguíneo.
En los años 50 y 60 se comprobó que en las vénulas e incluso en la
parte venosa de los capilares existen formaciones anatómicas que
funcionan de manera similar a las válvulas.
Si el contorno (por ej. músculo) comprime unos capilares, la sangre
es expulsada del vaso. Si se libera la presión sobre los capilares la
forma inicial se restablece gracias a la variación de la elasticidad,
es decir, en el interior de los capilares se establece un vacio. Por
ello, la sangre comprimada de los capilares regresa otra vez a los
mismos.
El flujo de retorno de la parte venosa es inhibido por la válvula y con
ello puede suministrarse más tarde sangre arterial. Si ocurre esto
varias veces consecutivas el capilar adopta el papel de una bomba que
impulsa la sangre a través del músculo. Cuanto más vasos se han
deformado de dicha manera simultáneamente, tanto mayor será el efecto
de bombeo.
Cómo debe estructurarse la deformación muscular para producir un
efecto de bombeo? No debe ser demasiado intensa para que dicho efecto
funcione.
La deformación de los capilares estimula mediante impulsos mecánicos
la fibra muscular por medio de las ya conocídas vibraciones. La
frecuencia de la vibración depende del estado de actividad del músculo.
Cuerpos duros y rígidos vibran con frecuencia más alta, por ej. , la
cuerda tensa de una guitarra. La dureza del músculo puede regularse
mediante contracción y relajación.
a la descriptción
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